Tema segundo. Cuestión tercera.
Recuerda antes de comenzar a leer:
1. Orden, claridad y organización.
2. Presentación correcta de antecedentes.
3. Explicación multicausal.
4. Precisión en la cronología.
5. Precisión en el marco espacial.
6. Explicación precisa de las consecuencias.
7. Explicación del cambio y la continuidad.
8. Riqueza en la argumentación.
9. Empleo adecuado del vocabulario histórico.
10. Uso de evidencias históricas.
11. Planteamientos desde diversos puntos de vista.
Recensión: La crisis del siglo XI. Los Reinos de Taifas.
Se define como Reinos Taifas a cada uno de los nuevos territorios en los que se fragmentó el antiguo Califato de Córdoba debido al periodo de confusión que siguió al año 1031. El Califato se desintegró a causa de la deficiente integración territorial y coordinación política, las divisiones étnicas, la ausencia de una clase moderadora y la militarización del poder. Los primeros Taifas aparecieron en el período de 1031 - 1085, y fueron 26, agrupados según los tres grupos sociales dominantes: andalusíes, eslavos y beréberes. Tenían una gran valía cultural pero no militar, por esta razón, para hacer frente a los cristianos, tuvieron que solicitar ayuda a los almorávides, que reinaron hasta 1145, fecha en la que, debido al descontento de la población andalusí por el radicalismo islámico almorávide y a la emigración de mozárabes y judíos hacia el Norte, se configuraron los segundos Taifas (1145 - 1170). Fueron 7 reinos, con Al Husayn y Ben Mardanish como dirigentes más importantes. Estos Taifas llamaron a los almohades ante el amenazante avance cristiano. El período almohade se prolonga hasta 1212, año en el que son derrotados por los cristianos en labatalla de Navas de Tolosa. En este punto comienza la decadencia musulmana. En 1224 surgen los terceros Taifas, fueron 5 y su dirigente más representativo fue Ben Hud. Producto de las múltiples disensiones internas y luchas por el poder varias, se fue conformando el Reino Nazarita de Granada (1237 - 1492), el último reino musulmán en la península hasta la conquista de los Reyes Católicos.
La muerte de Almanzor en 1002, tras sufrir una derrota en Calatañazor, abrió en al-Ándalus una larga etapa de fragmentación y disputa (fitna). En menos de treinta años nueve califas se sucedieron en el trono, finalmente el califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año 1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.
De forma paulatinas las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos, Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Silves, Toledo, Tortosa, Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.
En un principio el Califato se fragmentó en veintisiete reinos de taifas. Los más débiles fueron desapareciendo y fueron anexionados por los más poderosos.
Estos pequeños reinos, mucho más débiles que el Califato, se mostraron sumisos hacia los dirigentes cristianos, a los que entregaban unos tributos llamados parias. Mientras tanto, el avance de la reconquista cristiana culminó con la conquista de Toledo en el 1085.
Una vez rota su unidad, al-Ándalus estuvo a merced de los cristianos del norte, que procedieron a la ocupación paulatina de los territorios que habían estado bajo el poder musulmán. No obstante, ese proceso no fue lineal, pues hubo momentos de corta duración en los que la unidad andalusí pudo reconstruirse.
En esos casos, el impulso vino del norte de África, con las invasiones de los almorávides y los almohades. Pero, a partir de la derrota de estos últimos en las Navas de Tolosa (1212), el avance cristiano fue imparable y la España musulmana acabó reducida al pequeño reino de Granada.
La muerte de Almanzor en 1002, tras sufrir una derrota en Calatañazor, abrió en al-Ándalus una larga etapa de fragmentación y disputa (fitna). En menos de treinta años nueve califas se sucedieron en el trono, finalmente el califato de Córdoba terminó por desaparecer en el año 1031. En su lugar surgió un mosaico de pequeños reinos, llamados de taifas expresión que significa “banderías”.
De forma paulatinas las taifas o banderías de Almería, Murcia, Alpuente, Arcos, Badajoz, Carmona, Denia, Granada, Huelva, Morón, Silves, Toledo, Tortosa, Valencia y Zaragoza fueron independizándose del poder central de Córdoba.
En un principio el Califato se fragmentó en veintisiete reinos de taifas. Los más débiles fueron desapareciendo y fueron anexionados por los más poderosos.
Estos pequeños reinos, mucho más débiles que el Califato, se mostraron sumisos hacia los dirigentes cristianos, a los que entregaban unos tributos llamados parias. Mientras tanto, el avance de la reconquista cristiana culminó con la conquista de Toledo en el 1085.
Una vez rota su unidad, al-Ándalus estuvo a merced de los cristianos del norte, que procedieron a la ocupación paulatina de los territorios que habían estado bajo el poder musulmán. No obstante, ese proceso no fue lineal, pues hubo momentos de corta duración en los que la unidad andalusí pudo reconstruirse.
En esos casos, el impulso vino del norte de África, con las invasiones de los almorávides y los almohades. Pero, a partir de la derrota de estos últimos en las Navas de Tolosa (1212), el avance cristiano fue imparable y la España musulmana acabó reducida al pequeño reino de Granada.
Los reinos de taifas y la llamada a los almorávides
La caída de los omeyas y la consiguiente desintegración del califato de Córdoba (1031) dio lugar a la creación de una multitud de estados pequeños, llamados reinos de taifas.
Los reinos de taifas resultantes fueron 24, que podrían elevarse a 28 si se contasen como tales las subtaifas de Calatayud, Huesca, Lérida y Tudela. De todos ellos sólo diez llegaron hasta el período de los almorávides. La España musulmana quedó bajo el gobierno de numerosos reyezuelos, los Muluk al Tawaif, de origen arábigo-andaluz, eslabón o beréber. Los reinos de taifas no fueron políticamente brillantes y su creciente debilidad, agravada por sus continuos enfrentamientos mutuos, aumentó las pretensiones de los reyes cristianos del norte de España.
La conquista de Toledo por Alfonso VI (1085) y las posteriores exigencias de este monarca, que reclamó casi la totalidad de las fortalezas islámicas existentes entre Toledo y Sevilla, fueron la causa que movió a los islámicos a pedir la ayuda de los almorávides norteafricanos, que trasladaron su ejército a la Península y derrotaron a los cristianos en las batallas de Zalaca (1086), Consuegra (1097) y Uclés (1108).
Los reyes taifas supusieron que, rechazados los cristianos, el sultán almorávide, Yusuf ibn Tasfin, se limitaría a ser el califa protector y ellos sus hayibes o delegados, que gobernarían realmente. Pero aquel acabó con sus reinos y sus personas, como en el caso de al Mutawakkil de Badajoz, o los condenó al destierro, como a Abd Allah de Granada, o a la prisión perpetua, como a al Mutamid, el rey-poeta de Sevilla.
Los almohades
A pesar de sus éxitos militares, los almorávides no lograron establecer un gobierno sólido en al Andalus, tuvieron que soportar las algaras, o incursiones guerreras, cristianas, una de las cuales llegó hasta la Vega de Granada, y debieron sofocar la rebelión de los mozárabes. La situación se volvió tan complicada que Averroes el abuelo (1058-1126) hubo de recomendarles que destituyeran al gobernador de al Andalus, pese a ser hermano del sultán, desterraran a los mozárabes, en lugar de ejecutarlos, y fortificaran las ciudades.
Sin embargo, esto último no se conseguiría hasta la llegada de los enemigos y sucesores de los almóravides, los almohades, quienes, tras derrotarlos en el norte de África, pasaron a la Península el año 1148 y acabaron con unos «segundos» y efímeros reinos de taifas. Así, conquistaron todo al Andalus, excepto las Islas Baleares, sometieron a judíos y cristianos, acabaron con sus sinagogas e iglesias, y derrotaron a los castellanos en Alarcos (1195).
Pese a todo ello, la fuerza guerrera y la cohesión social de los reinos cristianos eran ya irresistibles, y los musulmanes se veían incapaces de contener sus algaras, a pesar de la construcción de impresionantes fortalezas. Vencidos en la batalla de las Navas de Tolosa el 16 de julio de 1212, los andalusíes volvieron a sus tendencias individualistas y surgieron unos «terceros» reinos de taifas, de los que sólo dos lograron pervivir: el de Ibn Hud en Murcia hasta 1238 y el de los Banu Ahmar o Banu Nasr, primero en Arjona y luego en Granada, hasta la pérdida definitiva del poder político del islam andalusí.
El reino nazarí de Granada
Al tiempo que finalizaba la autoridad de la dinastía almohade, se constituía el que iba a ser el último reino musulmán español. Muhammad ibn Yusuf ibn Nasr, quien se consideraba descendiente de un compañero del Profeta, fue proclamado sultán, tras la revuelta que se produjo en 1232 en la ciudad de Arjona. Posteriormente, y apoyado por un grupo de seguidores, extendió su autoridad a otras localidades de Jaén.
Tras la conquista de Córdoba (1236) por el rey Fernando III, con su ayuda, Muhammad firmó una tregua con su rival Ibn Hud. A pesar de este hecho, y aprovechando el desprestigio de Ibn Hud entre la población, en el año 1237 entró en Granada y la convirtió en capital del nuevo emirato nazarí. Al año siguiente, Muhammad I tomó Almería y, poco después, Málaga.
Si la monarquía omeya duró 275 años, la nazarí de Granada alcanzaría los 254 de gobierno. Tan larga pervivencia y en tan reducido territorio (las provincias de Almería, Granada y Málaga, y algunas localidades de las de Cádiz, Córdoba y Jaén), se explica por un cúmulo de circunstancias favorables: La situación y estructura geográfica de su territorio, que lo hacía fácilmente defendible; la densidad, la arabidad y la arraigada fidelidad islámica de la población, pues en ella se habían refugiado importantes grupos andalusíes de los reinos de Jaén, Murcia, Sevilla y Valencia tras la conquista cristiana; y la lenta asimilación económica y social por parte de los reinos cristianos de los territorios conquistados durante los siglos XII y XIII, casi un tercio de la superficie de la Península además de las Islas Baleares.
Al producirse las luchas civiles, tras ser destronado por primera vez el califa Hisam II


mustio dijo
mostrad un poco de respeto por este blog, no olvideis lo que dijo Raúl. En este blog se puede meter la dirección asique a ser buenos!!!
9 Octubre 2007 | 05:37 PM